Chile: Una Constitución nacida de una democracia constitucional

Por: Alexander Castillo Morales

 

 «Queremos saber cuál va a ser el mecanismo de resolución de diferencias en un estado democrático, esa es la pregunta clave»                                                                          

A propósito del anuncio de la presidenta de Chile, Michel Bachelet, de convocar para el mes de Septiembre dar inicio al Poder Constituyente abierto a la ciudadanía para desembocar en la Nueva Carta Fundamental democrática y ciudadana.

Siendo el Poder Constituyente aquella fuente productora de constituciones, que posee un carácter extraordinario, originario, y soberano respecto a  su capacidad para tomar la fundamental decisión eficaz acerca de la propia existencia de la comunidad política y de su forma constitucional.

La importancia del poder constituyente se percibe más claramente en los momentos de cambio constitucional, especialmente si se trata de un cambio revolucionario.

la actual constitución, la  de 1980, promulgada durante el régimen militar encabezado por el General Augusto Pinochet fue aprobado por una amplia mayoría de chilenos, aunque el plebiscito se realizó sin registros electorales, sin acceso de la oposición a los medios de comunicación y sin control de ningún tipo sobre el acto. Afirma Muller :” Si bien la Constitución de 1980 era legal carecía de la legitimidad que debería tener la principal norma marco del paísO que incluso servía como obstáculo para la modernización de Chile”.

Entonces cabe la pregunta ¿Por qué se mantuvo vigente durante 35 años?

Si bien desde 1980 hasta la actualidad se ha mantenido la llamada Constitución de Pinochet, pues esta se ha perdurado debido al constante proceso de reformas al que ha estado sometido, ya que de sus 120 artículos han sido reformados 90 que han permitido la estabilidad jurídica, estatal y social en Chile.

Quizá ´para comprender mejor la perduración de esta constitución, podríamos afirmar que se prefiere muchas reformas a tener muchas constituciones.

“…debemos,dijo Aylwin, deliberadamente evitar cuestionarnos  sobre la legitimidad de la Constitución, Ignoraremos su origen y convivamos con ella con la esperanza de cambiarla”.

Es aquí donde se plantea la idea ¿ Es necesaria una nueva Constitución?

La Constitución de 1980 se ve como un obstáculo para lograr una sociedad más justa, más democrática. Muchos sectores sociales ven a la actual Constitución como un impedimento para la modernización del país.

Por tanto,si bien todo cambio de constitución tiene un componente político hoy se torna un tema esencial el cambio de Constitución en Chile  para buscar aminorar el excesivo poder del Ejecutivo, para garantizar el pleno ejercicio de derechos y deberes más activo de los ciudadanos y regular eficazmente en materias económicas y educativas.

La reforma constitucional chilena planteada en su actual Carta Magna afirma que se tendrá que regir a los procedimientos rígidos preestablecidos, pero tengamos en cuenta que si no se tiene  una mayoría suficiente en el Congreso, no se puede establecer una nueva Constitución y si no se establece una nueva constitución no  pueden realizarse reformas estructurales que se desean hacer.

Habrá que recordar que Chile es un Estado de Derecho Constitucional, siendo así lo mismo que el Imperio del Derecho o sometimiento del Poder al Derecho y estableciendo el mecanismo para evitar la concentración del poder determinar cada función.

Lo cierto es que una Asamblea Constituyente ya fue evocada con el fin de recoger las voluntades de la soberanía popular para tomar decisiones con independencia, se buscará generar condiciones de  igualdad política lo que provocará mayor igualdad económica y por tanto genere progreso.

Pero esa mayor igualdad económica y social, en representación de la garantía de derechos y libertades se van a manifestar, propiamente dicho, cuando Chile tenga su nueva Constitución, por medio del principio de vigencia aquel por el cual se debe interpretar las nuevas disposiciones de modo que se busque asegurar la vigencia de los renovados contenidos normativos de la futura Carta Magna chilena.