El pacto de Bolonia y la autonomía universitaria en España y Perú. Entrevista al Doctor Martínez López-Muñiz.

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EL PACTO DE BOLONIA Y LA AUTONOMÍA UNIVERSITARIA EN ESPAÑA Y PERÚ
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Entrevista al Doctor José Luis Martínez López-Muñiz*
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1. Con respecto a la universidad en Europa ¿actualmente se tiene un verdadero y consolidado espacio europeo de enseñanza superior?
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No mucho más real que hace veinte, treinta o cuarenta años, porque ya desde entonces los profesores y estudiantes universitarios nos movíamos por las universidades de distintos países europeos, podíamos realizar estudios de posgrado o convalidar parte de  estudios de grado realizados en una u otra universidad con más o menos dificultades que no creo que sean superiores a las que hay que cumplir actualmente, más allá de los programas Erasmus que han facilitado oportunidades a los estudiantes.

Puede que en algún aspecto se haya mejorado las condiciones de movilidad y lo que se pretendía con el espacio europeo de enseñanza superior, pero tampoco una malla muy manifiesta porque la verdad es que los programas, la duración de los estudios, los tipos de titulaciones siguen siendo bastantes heterogéneos dentro de un fondo común de todos los países europeos.

Aquí hay una voluntad de aplicación cada vez más comprensiva con la diversidad de los que proceden de otros países, las circunstancias  han cambiado mucho en ese sentido. Y  desde luego la pretensión de homogeneizar  los estudios universitarios en el programa del espacio europeo de enseñanza superior no se ha incrementado mucho, en algunos casos se ha alejado.

En definitiva, hay un espacio europeo de enseñanza superior no mucho más homogéneo, abierto o con muchas más facilidades de movilidad de las que había hace treinta o cuarenta años antes  que empezara el proceso de homogeneizar.

2. Si bien la declaración de Bolonia fue en el año 1999, el 2015 se caracterizó por su implantación total en las universidades españolas, hoy no encontramos en el 2016 ¿cómo han sido los resultados? ¿se han logrado las metas propuestas?

Esto de que se haya logrado la implantación total en las universidades españolas en una fecha determinada (2010),  no deja de ser una referencia sumamente discutible e imprecisa, porque para que algo se pueda implantar totalmente debe estar previamente  determinado y definido, y eso es de lo que carece la declaración de Bolonia.

Hay que tener muy en cuenta, y esto la opinión púbica generalmente lo desconoce, que el llamado proceso de Bolonia hacia la implantación progresiva de un espacio de enseñanza superior carece absolutamente de norma jurídica alguna, no hay ninguna regulación, se basa en declaraciones, como la que se hizo inicialmente en Bolonia en el año 1999 precedida por otra de los rectores en París el año anterior, que se han ido sucediendo cada dos o tres años.

De acuerdo con las  transmisiones en internet de la propia declaración de Bolonia, el año  2001 la declaración de los ministros  reunidos  con este objeto se hizo desde Praga, el año 2003 desde Berlín, el 2005 en Bergen, el 2007 en Londres, el 2009 en Leuven,  el 2010 se anticipó en Budapest y Viena, el 2012 en Bucarest y la última en Armenia, hecha en el 2015. El conjunto de estados que están implicados en estos comunicados, más o menos vaporosos de los ministros de educación que se reúnen cada dos o tres años en los lugares mencionados, antes comprendía veintinueve  ahora son cuarenta y siete, incluidos algunos asiáticos como Kazakhstan, Azerbaijan y gran parte de la federación rusa que es asiática.

Son declaraciones que no optan la forma de un acuerdo internacional, no se someten a las condiciones de derecho internacional, son vagas y es difícil saber exactamente que es lo que quieren; en consecuencia es algo que marca unas pautas que luego unos cuantos tecnócratas introducidos en la secretaria permanente de estas reuniones tratan de difundir sin ninguna base jurídica, desconociendo los más elementales rudimentos del estado de derecho.  Luego cada estado interpreta y aplica como bien le parece, porque tampoco hay nadie que le pueda exigir lo contrario o más allá de lo que considere pertinente.

Aplica del proceso de Bolonia lo que le interesa por razones políticas para quitarse de encima la responsabilidad de afrontar los riesgos que siempre entraña de la opinión pública cuestiones como la educativa. El resultado es la desigualdad más grande, la heterogeneidad de interpretaciones y el abuso de la más meritoria historia de la universidad que tiene su origen en Bolonia. Hasta tal punto es falaz toda esta historia  que se ha contado en torno a este proceso que  difícilmente se puede decir que en España o cualquier otro país se ha cumplido plenamente o no los acuerdos. En cada sitio se dice que es una cosa distinta, hay ciertos elementos comunes que suelen encontrarse en las apelaciones a este proceso, inciden ciertas metodologías de enseñanza pero que tampoco están dichas con precisión y mucho menos exigidas. También una cierta ordenación temporal de los estudios que tampoco diverge mucho de lo que ha sido tradicional en las universidades.

De manera que, esto es uno de los mayores plus que ha padecido la universidad europea desde hace mucho tiempo y que sigue impregnando los espíritus en algunos países más que en otros en el desarrollo de las universidades, difieren las opiniones de algunas autoridades políticas y administrativas para tratar  para tratar de imponer lo que les parece.

En España, la utilización del nombre del proceso de Bolonia ha supuesto una transformación muy perjudicial para el conjunto de la estructura de las universidades españolas, una confusión en la naturaleza de los estudios universitarios ha llevado a una situación muy poco pertinente del nivel y calidad de los mismos. Se han mezclado estudios de muy diversa índole que muchos de ellos no  deberían estar en la universidad, pero lo están en otros países.

3. ¿Las nuevas Reformas, o en específico el Plan Bolonia, en su aplicación (no de forma necesaria en España, sino en Europa), ha llevado o ha tenido que  reformular el concepto de la Autonomía de las Universidades?

No es posible responder a la pregunta de que si el Plan Bolonia ha aceptado o no a la autonomía de las universidades porque es una cosa evanescente, por tanto, es difícil evaluar que algo tan evanescente haya podido influir de alguna u otra manera en la autonomía de las universidades. Lo que sí está influyendo es la interpretación y aplicación que algunos estados han hecho de eso que llaman el Plan Bolonia a sus universidades y hablo más concretamente del caso de España que es el que conozco mejor.

Bajo el paraguas de este plan se han introducido una serie de reformas en todo sistema de estudios universitarios que ha supuesto una deslegalización, es decir, una menor regulación por la ley y por el gobierno de los títulos universitarios oficiales, con efectos reconocidos en el sistema jurídico y social , se ha producido una explosión de la regulación de esos títulos por parte de la ley y del gobierno en beneficio de una hiperregulación, una sobrerregulación con tintes burocráticos, pedagogicistas por parte de las agencias de acreditación y evaluación pública para el Estado y la de las comunidades autónomas que condicionan cualquier propuesta de cualquier programa de estudios o de titulación que se propone adoptar cualquier universidad, de manera que los poderes democráticos, el legislador y el gobierno han entregado al poder tecnocrático un poder burocrático, irresponsable en la manera de decidir responsabilidades, digamos la imposición de todo tipo de exigencias, mucha de ellas completamente absurdas, precedidas por una tecnocracia pedagogicista que tiene poco sentido en la mayor parte de estudios universitarios que tienen pues ocupando muchísimo tiempo inútil al profesorado, estructuras publicitarias para un resultado que ni de lejos resulta proporcional al esfuerzo que esto representa y que supone en definitiva una reducción a la limitación enorme de la autonomía real de los centros universitarios en el plano más importante: pedagógico , de la lex, proyecto científico imponen un criterio de duración que reparte entre clases prácticas y teóricas de metodología aplicable a todo lo que es propio a la libertad de cátedra, lo succiona, lo limita, lo reduce las agencias con criterios tecnocráticos. No el plan Bolonia, sino interpretación y aplicación que algunos estados están haciendo de esto, en Italia, Francia pues están reduciendo de una manera que nunca se había experimentado, la autonomía real, la libertad real, académica del profesorado y de los universitarios, en definitiva de la universidad, y del contenido principal de la autonomía.

4. Por último, en el caso concreto del Perú, hoy en América Latina, ¿la autonomía de las universidades es un concepto relativo que depende de ser universidad pública o privada?

 En cierto modo sí, es un concepto que no exactamente es el mismo para universidad pública o privada aunque, a mi juicio tanto me consta que en Perú y en otros países iberoamericanos y también en España de donde probablemente procede el equívoco, especialmente a partir de una sentencia del Tribunal Constitucional Español que tuvo que juzgar la constitucionalidad de una ley universitaria en el año 83 que consiste en identificar como universidad no a los establecimientos educativos correspondientes, no a las instituciones educativas correspondientes sino a la comunidad de profesores, alumnos y personal de servicios , incluso egresados según dice la Constitución peruana que se agrupan en una universidad. El confundir la universidad con la comunidad universitaria es un gravísimo error, se ha invocado muchas veces incluso la famosas frases de las partidas de un famosísimo sabio en el origen de las universidades cuando define a la universidad como “el ayuntamiento de maestros escolares para en su quehacer enseñar los haberes”, pero ese ayuntamiento no expresa una idea corporativa, no está diciendo que la universidad sean los profesores y alumnos agrupados de alguna manera voluntariamente o por la ley para dedicarse al quehacer académico, científico, creación y transmisión d haberes sino que está diciendo lo que ha sido siempre la universidad, la universidad siempre la ha fundado alguien, la ha organizado alguien, la ha dotado de elementos institucionales alguien, la ha dotado económicamente básicamente alguien que es  quien ha establecido su estatuto y su organización. Efectivamente, toda universidad organizada agrupa, ayunta a profesores y alumnos y a los otros servidores, resto de personal imprescindible para que funcione la universidad. Efectivamente, en la universidad hay una comunidad universitaria, pero no es una comunidad universitaria  que es un conjunto heterogéneo de personas que van cambiando sino que la universidad es la institución y no las personas, es una desde el punto de vista de la clásica distinción de personas jurídicas coorporativas y asociativas, institucionales y funcionales, universitas personae y universitas rerum, la universidad ha sido siempre una universitas rerum de un conjunto de medios, de cosas que se ponen y disponen para cumplimiento de un fin al cual vienen a servir una serie de profesores y en la cual vienen a recibir servicios una serie de personas que son los estudiantes y a la cual también contribuyen con su trabajo el personal de administración de servicios, pero, olvidarse de esto y pretender como hace la Constitución peruana,  que la universidad sea la comunidad hace como sujeto de autonomía no a la institución  que debe ser independiente de poderes políticos y económicos, pero q no puede sino ser expresión en las universidades públicas del necesario sometimiento de cualquier principio democrático y por tanto tiene que estar dirigido con respeto a la libertades académicas y autonomía que le corresponda, pero con una cierta responsabilidad, control del poder democrático porque es una universidad del estado, es pública. En el caso d las universidades privadas, son expresión de la libertad  de creación de instituciones educativas, y de dirigirlos que garantiza los tratados internacionales y que debe garantizar también la constitución aunque esa libertad de creación de universidades por parte de sujetos privados tiene que ensamblarse con la necesaria organización del establecimiento educativo de la universidad con unas ciertas características que salvaguarden la libertades académicas del profesorado y estudiantes mediante responsabilidades y desviación a unos ciertos criterios de autonomía respecto a lo que es el sujeto jurídico, pero esa autonomía tanto de centros públicos y privados , tiene que garantizar en su núcleo esencial, está limitada con una serie d principios fundamentalmente los públicos por el ente democrático y en los privados , en este ente democrático d verdad, porque la democracia de públicos no por ser de estudiantes y profesores proceden del pueblo   que sostiene a la universidad y que tienen  derecho a controlar lo que  pasa en la universidad y marcar las pautas de lo que  tiene q ser la universidad . En caso de privadas, del fundador y de los que tiene que lógicamente proyectar su poder dirección a través de la confabulación de órgano de gobierno principal de la universidad privada, que se mantenga la voluntad fundacional y asegura los fines del fundador sin perjuicio naturalmente de la participación que debe tener el profesorado y los alumnos también para garantía de su libertad académica.

*José Luis Martínez López-Muñiz es Licenciado en Derecho por la Universidad de Navarra en 1966, Doctor en Derecho por la Universidad de Oviedo en 1971. Es Catedrático de Derecho Administrativo de la Facultad de Derecho de la Universidad de Valladolid desde el inicio de 1988, en la que ha sido durante años Director del Departamento de Derecho Público, y, de 1984 a 1986, Vicerrector de Ordenación Académica y Profesorado. De 2013 a 2015 es Coordinador del Programa de Doctorado en Derecho de la Facultad de Derecho de la Universidad de Valladolid. Ha ampliado estudios y dictado cursos o conferencias en instituciones universitarias o foros y congresos en un amplio número de países de Europa (Francia, Bélgica, Holanda, Alemania, Suiza, Italia, Inglaterra y Portugal) y de América (Argentina, Chile, Perú, Ecuador, Brasil, México, Puerto Rico y Estados Unidos). Profesor visitante en la Universidad Paris V y en la Academia de Derecho Constitucional de Túnez, fue Visiting Scholar en 2009-2010 en la Boston University (USA) y es Profesor honorario de la Facultad de Derecho de la Universidad de Piura (Perú).