La implementación y modificatoria a la Ley del dinero electrónico en el Perú

 

Por: Claudia Arrunátegui Reyes

 

A propósito del Decreto supremo 079-2015-EF que modifica el numeral 5.1 del Decreto Supremo No. 090-2013-EF –Reglamento de la Ley 19985, Ley del dinero electrónico, considero necesario – antes de entrar en profundidad a la modificatoria – hablar brevemente de dicha Ley y su respectivo Reglamento.

La promulgación de la ley 29985, Ley del dinero electrónico es un tema considerablemente  nuevo, es recién en enero del 2013 cuando nuestro actual presidente Ollanta Humala la promulga con el objetivo de promover el uso de estos dispositivos electrónicos como formas de acceso a los diversos servicios financieros, no solo para los naturales nacionales sino también para los extranjeros.

En principio lo que se busca es que se beneficie a aquellas zonas rurales o alejadas de nuestro país, en el sentido que es en estos lugares donde no se cuenta con bancas comerciales, ni cajeros corresponsales o agentes que permita brindar las mismas facilidades a donde si las hay, incluso sin la necesidad de tener una cuenta bancaria. Así, la implementación del dinero electrónico busca actuar como un mecanismo de inclusión financiera.

De primera vista podemos determinar la necesidad de un soporte electrónico. En la actualidad contamos con tres tipos de modalidades, la primera es a través de teléfonos móviles o bien conocidos como celulares[1]; la segunda, a través de las tarjetas inteligentes o bien llamadas tarjetas prepagos; y finalmente, cualquier otro dispositivo o soporte electrónico que cumpla con las características requeridas en la presente ley, como por ejemplo vía correo electrónico.[2] [3]

Tal y como dice Adrián Revilla[4], con este sistema se podrán realizar transacciones de manera virtual tan sencillas como la de pagar un taxi, y de esta manera reducir notoriamente el uso del dinero físico[5].

La ley en su artículo 2 nos menciona cinco de las características más importantes  del dinero electrónico, los cuales –y con el fin de no extenderme demasiado– solo  los mencionaré. Encontramos: a) Es almacenado en un soporte electrónico. b) Es aceptado como medio de pago por entidades o personas distintas del emisor y tiene efecto cancelatorio[6]. c) Es emitido por un valor igual a los fondos recibidos. d) Es convertible a dinero en efectivo según el valor monetario del que disponga el Titular, al valor nominal. e) No constituye depósito y no genera intereses.

Con respecto al Reglamento, este fue aprobado por el ejecutivo en mayo del 2013, y se constituye como un marco que regula las características básicas de la Ley 29985, Ley del Dinero Electrónico[7].

Ahora bien, antes de enfocarme sobre todo en el artículo 5 del Reglamento[8] –pues es este el que ha sido materia de la modificación –que regula las Condiciones y restricciones aplicables a las cuentas de dinero electrónico, es conveniente precisar un poco más en la definición del dinero electrónico. De tal forma que en el Reglamento se precisa entender  como dinero electrónico al valor monetario almacenado en soportes electrónicos diseñados para atender usos generales y no específicos.

 

En el artículo 5 del Reglamento de la Ley 29985 se refiere a las condiciones y restricciones aplicables a las cuentas de dinero. Entre estas condiciones y restricciones encontramos tres.

La primera hace referencia a que solo pueden ser abiertas por personas naturales (nacionales o extranjeras). Considero que la inclusión de las personas naturales extranjeras debe ser entendida justamente en el sentido de esta inclusión financiera de la que ya había mencionado antes y que es la que tiene como objetivo la norma.

La segunda condición se refiere al límite máximo que se ha señalado en el artículo 5 (b) de la Ley con respecto a los plazos, formas y condiciones establecidos por la SBS[9].

La tercera y última condición menciona a la SBS como quien definirá otros límites aplicables a este tipo de operaciones de dinero electrónico, dentro del ámbito de sus competencias. Se tendrá como límite de vigencia diez años, los cuales se contarán a partir del último movimiento de cuenta de dinero electrónico.

 

Como hemos apreciado, en el reglamento la ley restringe las cuentas de dinero electrónico solo para las personas naturales (nacionales o extranjeras). Es decir, restringe la potencialidad de clientes de los servicios electrónicos solo a ellos, dejando de lado a las personas jurídicas en su totalidad.

 

Sin embargo, mediante Decreto Supremo 079-2015-EF, publicado el 2 de abril de 2015, el Poder Ejecutivo modificó el inciso primero del artículo cinco del Decreto Supremo 090-2013-EF-Reglamento de la Ley 29985, el cual regula las características básicas del dinero electrónico.

 

Según el texto original, el artículo cinco: “Condiciones y restricciones aplicables a las cuentas de dinero electrónico” regulaba que las cuentas de dinero electrónico estarían sujetas a una serie de condiciones y restricciones, siendo la primera (art. 5.1) que dichas cuentas solo pueden ser abiertas por personas naturales nacionales o extranjeras, conforme a la legislación aplicable.

Con la modificación, el artículo 5.1[10] queda de tal manera que extiende la posibilidad de ser titular de  cuentas de dinero electrónico no solo a las personas naturales sino también a las personas jurídicas nacionales o extrajeras. De tal forma que el Poder ejecutivo hace extensiva la posibilidad del uso de dinero electrónico a las personas jurídicas (nacionales o extrajeras).

 

Esta modificación trae como consecuencia la posibilidad de las personas jurídicas de afiliarse como clientes de las Empresas Emisoras de Dinero Electrónico (“EEDE”) y de esta manera poder abrir cuentas de dinero electrónico y a su vez beneficiarse de todas las operaciones que esta trae consigo tal afiliación de manera segura y rápida.

 

Según el Ministerio de Economía y Finanzas esta modificación era necesaria en el sentido que buscar impulsar y lograr una mayor inclusión financiera en el país y la dinamización de las transacciones de las personas jurídicas con los diversos agentes económicos que utilizan el dinero electrónico. Dentro de las operaciones que podrá realizar se encuentran las transacciones financieras como lo son los pagos y cobros.

 

La realidad es que actualmente el Perú está en un proceso de transformación hacia un modelo de digitalización, el cual si bien es un proceso lento es una apuesta que beneficia a todos los peruanos. Nuestro país se encuentra en un momento propicio para impulsar este tipo de proyectos, nos encontramos en un sistema financiero rentable y sostenible y con un entorno que permite tales desarrollos.

 

En una entrevista realizada en CADE 2014, Oscar Rivera – presidente de la Asociación de Bancos del Perú (ASBANC) – habla  de la posibilidad de crear una especie de piloto a realizarse en el primer semestre del presente año (2015), en donde se espera aproximadamente unos cinco millones de personas emplearán este servicio en los próximos 5 años (relación de un millón por año).

Es una inversión fuerte, pero que a largo plazo es beneficiosa para todos, la Ley no busca que sea solo para la banca, sino para todo el país, es decir, incluye no solo a los bancos y empresas de telefonía, sino que también las Asociaciones de Entidades Microfinancieras (ASOMIF), la federación de las Cajas Municipales de Ahorro y Crédito (FepCMAC), el Bancos de la Nación,  las Financieras, etc. De esta manera podemos observar de manera clara la inclusión financiera de la que hemos venido diciendo y sin contar que reducirá la informalidad que puede existir entre los usuarios.

Hablamos de una transición al uso de dinero electrónico que demorará un tiempo, pues existe un temor entre los usuarios debido a que muchos no saben o no entienden su utilidad o la manera en que se regulará. Así, a raíz de todo lo que venimos mencionando, podemos entender la importancia y sobre todo la necesidad de brindar una debida información al usuario, tanto para que tome la decisión de afiliarse al sistema de dinero electrónico como para su uso. Esta información se puede otorgar a través de una serie de programas de capacitación, por ello la información deberá ser veraz, suficiente, de fácil comprensión, de manera oportuna y que sea accesible para el usuario, facilitando así la inclusión financiera que tanto se busca.

En conclusión, nuestro país se encuentra en un proceso de cambio hacia un modelo de digitalización, es una realidad que no se puede negar sino que por el contrario debemos estar informados. A pesar de que  hablar del dinero electrónico es un tema nuevo, pues es recién a partir de enero 2013 en donde se legisla con la Ley 29985, Ley del dinero electrónico y su respecto reglamento dictado en mayo del 2013, este está tomando gran importancia.

Es una apuesta y una inversión muy grande, pero que a largo plazo es de gran beneficio para todos los peruanos. No se supedita a tener una cuenta bancaria, sino que está dirigido para todos, con el fin principal de ser un instrumento que permite la inclusión financiera, así como también lograr minimizar las irregularidades que pueda existir entre los usuarios.

Con respecto a la modificación del Reglamento de la presente ley, podemos decir que no es otra cosa sino que una expresión de aquella búsqueda de inclusión financiera. Pues el extender la facultad de hacer uso de este sistema de dinero electrónico a las personas jurídicas (que en el texto original se le excluía) representa una ampliación en el universo de potenciales clientes de este servicio. Permite la posibilidad de que una persona jurídica (nacional o extranjera) pueda afiliarse como cliente de las “EEDE” y poder abrir cuentas de dinero electrónico, así como realizar distintas transacciones.

El año 2015 es un año muy importante para la aplicación de la Ley, pues se tiene estimado que en el primer semestre del año se realicen una serie de pilotos para la implementación de la Ley del dinero electrónico, de tal manera que no quedará en la hipótesis sino que por el contrario ya será una realidad del día a día. Como lo mencionaba antes, se espera que en 5 años al menos 5 millones de personas utilicen este nuevo sistema. El cual servirá en una primera etapa para transacciones sencillas, como lo es el pago de los servicios de luz, agua, etc., y poco a poco y conforme se tenga un mayor entendimiento de capacidad de uso, se implementará una segunda etapa en donde se podrá realizar compras en todo tipo de establecimientos, de tal forma que reducirá el uso del dinero en efectivo en gran medida, además que será más sencillo y seguro.

Sin embargo, considero todo esto solo se logrará si existe una debida capacitación que permita a los usuarios tener a su disponibilidad  la debida información y conocimientos tanto para la decisión de afiliarse como también para el uso de tal sistema. En nuestro país, aún existe un cierto temor a esta transición al uso del dinero electrónico, temor que a su vez existió, por ejemplo, cuando se implementaron el uso de los cajeros electrónicos, temor que solo se puede superar con una debida información la cual debe ser veraz, suficiente y de fácil comprensión. El dinero electrónico en el Perú ya es una realidad, propicia para el desarrollo y parte del proceso de digitalización en el que se encuentra no solo nuestro país, sino toda Sudamérica.

 


[1] Considero la necesidad de aclarar que cuando se habla de teléfonos móviles o también llamados celulares, no se requiere un Smartphone, sino que por el contrario, basta con cualquier celular por sencillo que sea.

[2] Centro de Investigación de Derecho Corporativo (CEDEC). “Retos a la Nueva Regulación del Dinero Electrónico en el Perú”, p. 8. 2013.

[3] En el caso de la ley se hará referencia al uso de teléfonos móviles.

[4] Gerente general de la Asociación de Bancos del Perú (Asbanc).

[5] Declaraciones dadas tras la inauguración del XXVIII Congreso Latinoamericano de Seguridad Bancaria (CELAES 2013), organizado por Asbanc y por la Federación Latinoamericana de Bancos (Felaban).

[6] Aquí tenemos por ejemplo los cajeros corresponsales

[7] Como es sabido el reglamento no es más que una norma secundaria, inferior y sobre todo complementaria a la ley, es en esta ley en donde encuentra su justificación sin transgredirla.

[8] Artículo 5°.- “Condiciones y restricciones aplicables a las cuentas de dinero electrónico”

Las cuentas de dinero electrónico están sujetas a las siguientes condiciones y restricciones:

5.1 Solo pueden ser abiertas por personas naturales nacionales o extranjeras, conforme a la legislación aplicable.

5.2 Se sujetan al límite máximo señalado en el literal b) del artículo 5º de la Ley en los plazos, formas y condiciones que establezca la SBS en el ámbito de sus competencias, considerando las normas sobre prevención de lavado de activos y financiamiento del terrorismo emitidas por la SBS.

5.3 La SBS definirá otros límites aplicables a las operaciones de dinero electrónico, dentro del ámbito de sus competencias. Sin perjuicio de ello, los fondos de dinero electrónico tendrán como límite de vigencia diez (10) años, contados a partir del último movimiento de la cuenta de dinero electrónico.

[9] Artículo 5. Emisores de dinero electrónico. Los emisores de dinero electrónico:

b) Están sujetos a los límites de emisión de dinero electrónico de una Unidad Impositiva Tributaria (UIT) por transacción, de acuerdo a las condiciones que se establezca en la reglamentación de la presente Ley.

[10] Artículo 1. Modificación del numeral 5.1 del artículo 5 del Reglamento de la Ley 29985, aprobado mediante Decreto Supremo Nº 090-2013-EF

Modifícase el numeral 5.1 del artículo 5 del Reglamento de la Ley Nº 29985, Ley que regula las características básicas del dinero electrónico como instrumento de inclusión financiera, aprobado mediante Decreto Supremo Nº 090-2013-EF, por el siguiente texto: “Artículo 5. Condiciones y restricciones aplicables a las cuentas de dinero electrónico.

Las cuentas de dinero electrónico están sujetas a las siguientes condiciones y restricciones:

5.1 Las personas naturales y jurídicas, nacionales o extranjeras, pueden ser titulares de cuentas de dinero electrónico, conforme a la legislación aplicable. (…).”

Claudia Arrunátegui es alumna del VI año de la Facultad de Derecho de la Universidad de Piura.