¿Colaboración o Autonomía?: una reflexión sobre dos Principios del Derecho Eclesiástico en tiempos de Emergencia Nacional

¿Colaboración o Autonomía?: una reflexión sobre dos Principios del Derecho Eclesiástico en tiempos de Emergencia Nacional

Por: José Alfonso Lip Zegarra

Alfonso Lip

Miembro asociado de Ita Ius Esto. Abogado por la Universidad de Piura y bachiller en Artes Liberales con Mención en Historia por la misma Casa de Estudios. Cursos de Especialización en Derecho Corporativo, Derecho Privado de Contratos y Derecho Tributario por la Universidad de Piura. Actualmente se desempeña como Abogado en temas procesales en Estudio Cárcamo Abogados.

Correo de contacto: alfonsolipz@gmail.com.

En uno de sus últimos mensajes a la Nación, el Presidente de la República mencionó que el COVID-19, virus responsable de la Pandemia global que estamos atravesando, no discriminaba entre trabajos, nivel socioeconómico o entre distintas ideologías políticas y religiosas; para a continuación agradecer al Consejo Interreligioso del Perú por un video de ánimo a todos las personas que se encuentran luchando durante la Emergencia Sanitaria Nacional, para luego ordenar que el video sea transmitido en el canal oficial del Estado, TV Perú.

En el marco de estas declaraciones, siempre es necesario volver a los principios del Derecho Eclesiástico, contenidos en el artículo 50° de nuestra Constitución[1], a fin de analizar si dicha actuación se encuentra dentro de sus parámetros. De todos los presentes en el artículo constitucional, considero que debemos prestar primera atención al Principio de colaboración, del cual se afirma que entre el Estado y las Entidades religiosas se reconoce una necesidad de interrelación: el primero necesita de las segundas para que sus ciudadanos – que también pueden tener la calidad de fieles a una confesión – puedan tener todas las herramientas necesarias que garanticen su derecho de libertad religiosa, sea en su matiz individual o colectivo. Por otro lado, las Entidades religiosas necesitan del apoyo estatal para la consecución de sus fines de una manera más plena, teniendo como ejemplo las inafectaciones tributarias, para que puedan dirigir todos sus esfuerzos a la obtención de sus fines: conectar a sus fieles con un Ser Superior, independientemente de su denominación.

Lo dicho hasta este momento permite también traer a colación el principio de independencia y autonomía – también conocido como el principio de incompetencia recíproca – por el cual, pese a que se reconoce la necesidad que tienen ambos sujetos actores del Derecho Eclesiástico del Estado de prestarse colaboración mutuamente, esta ayuda conjunta no puede suponer nunca la interferencia de uno en otro; es decir que el poder estatal intervenga en las decisiones de orden interno de las Entidades religiosas y viceversa. En otras palabras, este principio busca que cada uno de los participantes de las relaciones Iglesia – Estado tengan la titularidad exclusiva de sus propias competencias, a través de las cuales, de una manera conjunta y ordenada, permita el nacimiento de alguna forma de colaboración.

Llegados a este punto, lo enunciado por el Presidente de la República es cierto, en el sentido que la Emergencia Nacional nos afecta a todos por igual, independientemente de nuestro credo o ideologías. Debemos agregar, además, que el Consejo Interreligioso es un esfuerzo de las Entidades religiosas que lo conforman para llegar a un entendimiento conjunto y que puedan rescatar lo más importante de su función: acercar a sus fieles con la divinidad que colectivamente profesan.

Ahora bien, respecto a la emisión del video realizado por este Consejo en el canal estatal, podrían presentarse dos posturas: la primera, señalará que este acto vulnera el principio de independencia y autonomía, debido a que el canal estatal (valga la redundancia, de propiedad del Estado) estaría emitiendo una opinión favorable sobre asuntos religiosos; mientras que otra postura explicará que esta acción es simplemente una concreción del principio de colaboración, ya que este Consejo recoge a las religiones más representativas del país, su mensaje es de fe y oración, y a través del canal estatal mayor cantidad de fieles pueden escuchar este mensaje, debido a que no pueden reunirse en sus congregaciones por el Aislamiento Social Obligatorio.

Independientemente de la respuesta que usted, querido lector, considere la más adecuada, debemos reconocer que el derecho de libertad religiosa se encuentra muy presente en nuestra sociedad, incluso en tiempos de Emergencia Nacional; y es en estas situaciones que debemos recurrir a los principios constitucionales, los cuales deberán guiar la actuación estatal, en este caso, en materia religiosa.

[1] Artículo 50°. – Estado, Iglesia católica y otras confesiones: “Dentro de un régimen de independencia y autonomía, el Estado reconoce a la Iglesia Católica como elemento importante en la formación histórica, cultural y moral del Perú, y le presta su colaboración. El Estado respeta otras confesiones y puede establecer formas de colaboración con ellas”.